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26 October 2024

El revolucionario concepto de Long Tail

 

Con esta nueva realidad, el consumidor participa activamente en la creación del producto. En efecto, el hecho de que cualquiera con una buena idea pueda materializar el producto que desea genera un movimiento de creadores y emprendedores, que ya no consumen solo lo producido por las grandes compañías, sino que buscan aquello que realmente desean, desde la idea inicial hasta su fabricación.

 

Variedad, la clave de nuestro tiempo

 

El siglo XX se caracterizó por ser la era de la producción en masa. Un mismo producto con idénticas características podía consumirse en Indonesia y, al mismo tiempo, adquirirse en Canadá. Esto era posible gracias al mercado global y a los métodos de producción de grandes compañías, que apostaban por fabricar millones de unidades para llegar a un público amplio y ver crecer sus dividendos exponencialmente.

 

La rentabilidad de este modelo residía en que el producto, al fabricarse en grandes cantidades, resultaba más barato para la empresa y, al ser un objeto necesario o deseado, también se consumía en masa. Sin embargo, en los últimos años, esta tendencia ha empezado a cambiar: el consumidor ya no desea tener el mismo producto que el resto del mundo. Busca un objeto único, adaptado a sus necesidades, que lo identifique y represente. Ante la falta de empresas que ofrezcan esta clase de productos, es el propio usuario quien comienza a realizar sus propias creaciones.

 

Este espíritu emprendedor está presente en miles de personas en todo el mundo, y la tecnología digital proporciona un excelente soporte para estas iniciativas.

 

Si todos somos distintos, con deseos y necesidades diversas, y encontramos las herramientas adecuadas para satisfacer nuestras demandas inmediatas, el resultado no es otro que una mayor variedad, visible no solo en la multiplicidad de opciones de bienes, sino también en alternativas de actividades, profesiones y pasatiempos.

 

 

El antecedente

 

La variedad imperante en nuestro tiempo no existía hace 20 años. Para producir un objeto determinado, este debía superar tres filtros concretos:

 

El producto debía ser lo suficientemente popular para que un fabricante decidiera producirlo.

El producto debía contar con suficiente popularidad para que una tienda minorista aceptara venderlo.

El producto debía ser popular para que el consumidor pudiera encontrarlo fácilmente.

 

Si el producto no cumplía estas condiciones, difícilmente se producía en masa. Hoy, sin embargo, esto ya no es un impedimento, gracias al auge de Internet, las tiendas online y el modelo de negocio de Long Tail.

 

La revolución del Long Tail

 

La tendencia de la "larga cola" o Long Tail invierte estos filtros, tradicionalmente enfocados en unos pocos productos populares. Este nuevo paradigma se asienta en la diferencia entre el mercado masivo y los nichos de mercado, apostando por las ventajas que ofrece este último.

La teoría del Long Tail permite que:

 

Los fabricantes o emprendedores que hayan creado un producto fuera del rango de “popular” encuentren más fácilmente un mercado para insertarlo.

Gracias a Internet, la distribución de productos se torna más sencilla y accesible en cuanto a costos, permitiendo que cualquier creador pueda poner su producto a disposición del público sin grandes complicaciones.

 

El usuario final encuentre con mayor facilidad el producto que desea, sin importar si es “popular”, gracias a la optimización de los motores de búsqueda. Google®, por ejemplo, adapta los resultados a las necesidades del usuario.

 

Productos personalizados: una web para cada quien

 

El movimiento emprendedor de esta era no se basa solo en la variedad, sino también en la especialización, creando productos personalizados y a la medida de cada persona. La web es un claro ejemplo de ello.

 

Cuando un usuario visita una web de comercio electrónico como Amazon®, encuentra una personalización casi absoluta en lo que ve. La plataforma y su algoritmo identifican qué es lo que probablemente el usuario desea conocer y personalizan la información, incluyendo los anuncios o publicidades que le muestran.

 

La accesibilidad a los medios de producción, la mayor variedad de productos, la reducción de costos, la distribución sencilla y de bajo costo, el fácil acceso a cualquier tipo de objeto y la especialización en diseño y producción son parte de los cambios que están transformando el mercado.

 

Esta evolución es impulsada, en parte, por la tendencia de la larga cola, pero principalmente por la transformación del individuo, que se involucra cada vez más en el proceso de producción, buscando algo que no solo satisfaga una necesidad básica, sino que también supere sus propias expectativas.