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26 October 2024

Artesanos de las letras y la escritura

La escritura ha sobrepasado sus fronteras tradicionales, implicando una mayor especialización y un uso más preciso y específico del lenguaje. Conoce aquí su evolución.

 

La evolución de la escritura


La escritura es una de las actividades más importantes de la actualidad, ya que permite a los seres humanos comunicarse sin importar la distancia. La historia de la escritura es tanto antigua como fascinante; conocerla nos ayuda a entender los procesos comunicativos a lo largo del tiempo. Escribir y su resultado, el texto, pueden ser medios poderosos para transmitir ideas, sentimientos o cualquier tipo de información.

 

Hace miles de años, los seres humanos se comunicaban principalmente a través de sonidos y gestos. Aunque era una forma rudimentaria, esta comunicación era efectiva para la caza, el reparto de alimentos, el cuidado de los niños y otras actividades de supervivencia. Sin embargo, a medida que las poblaciones crecieron, la comunicación también tuvo que evolucionar para volverse más precisa. Así surgieron diversos idiomas que cada grupo usaba para transmitir conocimientos, ideas, sentimientos y cultura. Pero cuando el ser humano descubrió que era posible registrar todo esto gráficamente, la escritura se convirtió en una herramienta fundamental.

 

A partir de ese momento, la palabra ya no era el único recurso; existía la posibilidad de registrar y almacenar conocimientos para las generaciones futuras. La escritura se convirtió en un arte, y los escribanos ocuparon un lugar de honor en sus comunidades, siendo respetados como sabios. Originalmente, se escribía sobre piedra o madera, utilizando herramientas sencillas.

 

Los primeros textos contenían signos básicos que, con el tiempo, se volvieron cada vez más complejos. Un ejemplo de esto es la famosa “Piedra de Rosetta,” que contiene jeroglíficos egipcios, escritura demótica y palabras en griego antiguo.

 

 

Cuando la escritura se formalizó, fue posible abordar una gran variedad de temas. Gracias a la escritura, conocemos las ideas de antiguos pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles, y también sabemos cómo eran ciertas civilizaciones que hoy han desaparecido. Siglos después, el avance científico y tecnológico permitió la creación de la imprenta en 1440, obra del alemán Gutenberg. Esta innovación facilitó la producción de textos y permitió imprimir una cantidad sin precedentes de libros en un corto periodo. La escritura comenzó entonces a regirse por normas estilísticas más estrictas, lo que favoreció el desarrollo de un estilo propio.

 

 

Con la imprenta, la escritura también se democratizó: ya no solo los eruditos podían escribir y publicar; cada vez más personas tenían la posibilidad de hacerlo. Así, surgieron libros que trataban temas variados. Las bibliotecas de la época se convirtieron en importantes centros de conocimiento, y temas como los viajes, la exploración de nuevas tierras y el contacto con otras culturas se volvieron populares. La literatura también comenzó a destacar como una forma de entretenimiento, y la escritura siguió siendo una fuente principal de información.

Con el paso del tiempo, la escritura buscó nuevos auditorios. Ya no bastaban solo los libros; otros medios comenzaron a transmitir mensajes, y así surgieron periódicos, gacetas y revistas, que dieron un nuevo impulso a la escritura. Esto hizo que la actividad de escribir se volviera, en algunos casos, más especializada, ya que cada medio buscaba crear una audiencia, transmitir mensajes específicos y establecer su propio estilo. Como sabemos, escribir para un periódico, una revista, un libro científico o un cuento requiere un uso particular del lenguaje.

 

Hoy en día, la escritura se ha diversificado aún más. Las nuevas herramientas tecnológicas y la expansión de los públicos han impulsado nuevas formas de escribir y transmitir información. No basta con escribir correctamente; también es necesario captar la atención del lector, persuadirlo y mantener su interés. Esto ha propiciado fenómenos literarios como El Señor de los Anillos, Harry Potter y otros bestsellers. Así, los escritores de hoy son reconocidos como agentes activos en la creación de contenidos y en la transmisión de conocimientos.

 

 

Además, las formas tradicionales de escribir y difundir los textos han cambiado notablemente. Muchos de nosotros ya no escribimos en papel o con máquina de escribir, sino que utilizamos herramientas digitales como ordenadores o tablets.

 

Existen diversos programas y procesadores de texto que ofrecen opciones de edición avanzadas. Finalmente, la publicación de textos ya no se limita al papel; cada vez es más común escribir y publicar en medios digitales como Internet o vender obras en formato digital o e-book, e incluso crear campañas de marketing digital.

 

La escritura ha sobrepasado sus fronteras tradicionales, implicando una mayor especialización y un uso adecuado y específico del lenguaje, adaptado al tipo de audiencia a la que va dirigido el mensaje.